Tal vez debería meter mi cabeza bajo el agua y quizás de esa manera pueda volver a escuchas mis pensamientos sin aturdirme.
Definitivamente escuchar Hallelujah no me rinde ni un poco, pero por alguna razón no quiero sacarla.
Cuantas caretas se caen el día de hoy, cuanto me duele tener que ver sus verdaderas caras.
Tengo tantas ganas de salir a patear y romperme la cabeza contra el suelo.
Gracias a mis Hermanos que esta noche me escucharon, se que ellos nunca van a faltar en mi vida como yo no voy a faltar nunca en la de ellos.
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