28 ene 2015
Lo mas olvidado del olvido
Ella se dejó acariciar, silenciosa, gotas de sudor en la cintura, olor a azúcar tostada en su cuerpo quieto, como si adivinara que un solo sonido podía hurgar en los recuerdos y echarlo todo a perder, haciendo polvo ese instante en que él era una persona como todas, un amante casual que conoció en la mañana, otro hombre sin historia atraído por su pelo de espiga, su piel pecosa o la sonajera profunda de sus brazaletes de gitana, otro que la abordó en la calle y echó a andar con ella sin rumbo preciso, comentando del tiempo o del tráfico y observando a la multitud, con esa confianza un poco forzada de los compatriotas en tierra extraña; un hombre sin tristezas, ni rencores, ni culpas, limpio como el hielo, que deseaba sencillamente pasar el día con ella vagando por librerías y parques, tomando café, celebrando el azar de haberse conocido, hablando de nostalgias antiguas, de cómo era la vida cuando ambos crecían en la misma ciudad, en el mismo barrio, cuando tenía catorce años, te acuerdas, los inviernos de zapatos mojados por la escarcha y de estufas de parafina, los veranos de duraznos, allá en el país prohibido. Tal vez se sentía un poco sola o le pareció que era una oportunidad de hacer el amor sin preguntas y por eso, al final de la tarde, cuando ya no había más pretextos para seguir caminando, ella lo tomó de la mano y lo condujo a su casa. Compartía con otros exiliados un apartamento sórdido, en un edificio amarillo al final de un callejón lleno de tarros de basura. Su cuarto era estrecho, un colchón en el suelo cubierto con una manta a rayas, unas repisas hechas con tablones apoyados en dos hileras de ladrillos, libros, afiches, ropa sobre una silla, una maleta en un rincón. Allí ella se quitó la ropa sin preámbulos con actitud de niña complaciente.
Él trató de amarla. La recorrió con paciencia, resbalando por sus colinas y hondonadas, abordando sin prisa sus rutas, amasándola, suave arcilla sobre las sábanas, hasta que ella se entregó, abierta. Entonces él retrocedió con muda reserva. Ella se volvió para buscarlo, ovillada sobre el vientre del hombre, escondiendo la cara, como empeñada en el pudor, mientras lo palpaba, lo lamía, lo fustigaba. Él quiso abandonarse con los ojos cerrados y la dejó hacer por un rato, hasta que lo derrotó la tristeza o la vergüenza y tuvo que apartarla. Encendieron otro cigarrillo, ya no había complicidad, se había perdido la anticipada urgencia que los unió durante ese día, y sólo quedaban sobre la cama dos criaturas desvalidas, con la memoria ausente, flotando en el vacío terrible de tantas palabras calladas. Al conocerse esa mañana no ambicionaron nada extraordinario, no habían pretendido mucho, sólo algo de compañía y un poco de placer, nada más, pero a la hora del encuentro los venció el desconsuelo. Estamos cansados, sonrió ella, pidiendo disculpas por esa pesadumbre instalada entre los dos. En un último empeño de ganar tiempo, él tomó la cara de la mujer entre sus manos y le besó los párpados. Se tendieron lado a lado, tomados de la mano, y hablaron de sus vidas en ese país donde se encontraban por casualidad, un lugar verde y generoso donde sin embargo siempre serían forasteros. Él pensó en vestirse y decirle adiós, antes de que la tarántula de sus pesadillas les envenenara el aire, pero la vio joven y vulnerable y quiso ser su amigo. Amigo, pensó, no amante, amigo para compartir algunos ratos de sosiego, sin exigencias ni compromisos, amigo para no estar solo y para combatir el miedo. No se decidió a partir ni a soltarle la mano. Un sentímiento cálido y blando, una tremenda compasión por sí mismo y por ella le hizo arder los ojos. Se infló la cortina como una vela y ella se levantó a cerrar la ventana, imaginando que la oscuridad podía ayudarlos a recuperar las ganas de estar juntos y el deseo de abrazarse. Pero no fue así, él necesitaba ese retazo de luz de la calle, porque si no se sentía atrapado de nuevo en el abismo de los noventa centímetros sin tiempo de la celda, fermentando en sus propios excrementos, demente. Deja abierta la cortina, quiero mirarte, le mintió, porque no se atrevió a confiarle su terror de la noche, cuando lo agobiaban de nuevo la sed, la venda apretada en la cabeza como una corona de clavos, las visiones de cavernas y el asalto de tantos fantasmas. No podía hablarle de eso, porque una cosa lleva a la otra y se acaba diciendo lo que nunca se ha dicho. Ella volvió a la cama, lo acarició sin entusiasmo, le pasó los dedos por las pequeñas marcas, explorándolas. No te preocupes, no es nada contagioso, son sólo cicatrices, rió él casi en un sollozo. La muchacha percibió su tono angustiado y se detuvo, el gesto suspendido, alerta. En ese momento él debió decirle que ése no era el comienzo de un nuevo amor, ni siquiera de una pasión fugaz, era sólo un instante de tregua, un breve minuto de inocencia, y que dentro de poco, cuando ella se durmiera, él se iría; debió decirle que no habría planes para ellos, ni llamadas furtivas, no vagarían juntos otra vez de la mano por las calles, ni compartirían juegos de amantes, pero no pudo hablar, la voz se le quedó agarrada en el vientre, como una zarpa. Supo que se hundía. Trató de retener la realidad que se le escabullía, anclar su espíritu en cualquier cosa, en la ropa desordenada sobre la silla, en los libros apilados en el suelo, en el afiche de Chile en la pared, en la frescura de esa noche caribeña, en el ruido sordo de la calle; intentó concentrarse en ese cuerpo ofrecido y pensar sólo en el cabello desbordado de la joven, en su olor dulce. Le suplicó sin voz que por favor lo ayudara a salvar esos segundos, mientras ella lo observaba desde el rincón más lejano de la cama, sentada como un faquir, sus claros pezones y el ojo de su ombligo mirándolo también, registrando su temblor, el chocar de sus dientes, el gemido. El hombre oyó crecer el silencio en su interior, supo que se le quebraba el alma, como tantas veces le ocurriera antes, y dejó de luchar, soltando el último asidero al presente, echándose a rodar por un despeñadero inacabable. Sintió las correas incrustadas en los tobillos y en las muñecas, la descarga brutal, los tendones rotos, las voces insultando, exigiendo nombres, los gritos inolvidables de Ana supliciada a su lado y de los otros, colgados de los brazos en el patio.
¡Qué pasa, por Dios, qué te pasa!, le llegó de lejos la voz de Ana. No, Ana quedó atascada en las ciénagas del Sur. Creyó percibir a una desconocida desnuda, que lo sacudía y lo nombraba, pero no logró desprenderse de las sombras donde se agitaban látigos y banderas. Encogido, intentó controlar las náuseas. Comenzó a llorar por Ana y por los demás. ¿Qué te pasa?, otra vez la muchacha llamándolo desde alguna parte. ¡Nada, abrázame … ! rogó y ella se acercó tímida y lo envolvió en sus brazos, lo arrulló como a un niño, lo besó en la frente, le dijo llora, llora, lo tendió de espaldas sobre la cama y se acostó crucificada sobre él.
Permanecieron mil años así abrazados, hasta que lentamente se alejaron las alucinaciones y él regresó a la habitación, para descubrirse vivo a pesar de todo, respirando, latiendo, con el peso de ella sobre su cuerpo, la cabeza de ella descansando en su pecho, los brazos y las piernas de ella sobre los suyos, dos huérfanos aterrados. Y en ese instante, como si lo supiera todo, ella le dijo que el miedo es más fuerte que el deseo, el amor, el odio, la culpa, la rabia, más fuerte que la lealtad. El miedo es algo total, concluyó, con las lágrimas rodándole por el cuello. Todo se detuvo para el hombre, tocado en la herida más oculta. Presintió que ella no era sólo una muchacha dispuesta a hacer el amor por conmiseración, que ella conocía aquello que se encontraba agazapado más allá del silencio, de la completa soledad, más allá de la caja sellada donde él se había escondido del Coronel y de su propia traición, más allá del recuerdo de Ana Díaz y de los otros compañeros delatados, a quienes fueron trayendo uno a uno con los ojos vendados. ¿Cómo puede saber ella todo eso? La mujer se incorporó. Su brazo delgado se recortó contra la bruma clara de la ventana, buscando a tientas el interruptor. Encendió la luz y se quitó uno a uno los brazaletes de metal, que cayeron sin ruido sobre la cama. El cabello le cubría a medias la cara cuando le tendió las manos. También a ella blancas cicatrices le cruzaban las muñecas. Durante un interminable momento él las observó inmóvil hasta comprenderlo todo, amor, y verla atada con las correas sobre la parrilla eléctrica, y entonces pudieron abrazarse y llorar, hambrientos de pactos y de confidencias, de palabras prohibidas, de promesas de mañana, compartiendo, por fin, el más recóndito secreto.
Crash test dummies
Otra noche mas se quedó en esa misma esquina, convirtiendose en un pichón para cualquier asaltante de turno, pero la imagen era muy perturbadora. El no me veía, pero yo sí a el. Seguía esperando, sentado, con un pucho en la mano y una botella de algun licor en la otra. No estaba escuchando música, solo se quedaba ahí, sentado y quieto. Sin decir ni hacer nada mas que solo pasar desapercibido. Nadie notaba su presencia. El silencio de la calle se volvió aturdidor y ahí fue cuando cruzó la calle y un auto terminó con su existencia.
27 ene 2015
Thunderstorm
Ahí estaban los dos, uno al lado del otro, un vestido negro, una camisa blanca, un corbatin negro, zapatos y un reloj, los miraban desde un espejo. Estaba todo listo. Salieron por la puerta alta de madera de siempre, dejaron prendida alguna que otra luz, sabían que iban a volver tarde. Se subieron al auto, el manejo todo el camino con ella apoyada sobre su hombro derecho, mientras ella pasaba cambiaba la música. Llegaron a ese lugar, su lugar en el mundo, ese donde habían acordado que sería su lugar. Los adornos orientales, los budas, el jardin con peces koi y alguna flor de loto en el estanque, aunque seguramente sea de plastico, pero parecía real. Sí, parecía muy real.
23 ene 2015
21 ene 2015
El posible peor día.
Ahí se encontraba, sentado en el mismo lugar de todas las mañanas, intentando no pensar en nada, pensar en distraerse, en ocuparse de mis asuntos inmediatos. Sonó el telefono y la peor noticia que alguien le pudiera dar a una persona se asomaba de ese telefono que estaba a punto de estrellarse contra el suelo. Sintió su cuerpo padecer todas las enfermedades creadas por dios de inmediato. Sintió que no podía respirar. Las palabras seguían saliendo del telefono y no podía levantarlo, no podía agarrarlo, no quería escucharlo. Se hizo un ovillo en el suelo y se quedó ahí llorando mientras todos lo miraban sin entender lo que estaba sucediendo. Se maldijo entre llantos no haber estado ahí, se maldijo por no haber hecho nada, se maldijo por haber demorado tanto en decirle TE AMO. Seguí en el suelo, muerto por dentro. Esa mañana creyó que sería un día mas, un día normal, pero no, esa mañana la angustia, la tristeza, la bronca, la impotencia, convirtió su día en el posible peor día de su vida. Y pasó le día llorando y lamentandose no haber estado ahí, no haber sido él el que ocupe ese lugar.
20 ene 2015
Mi Leona
Nunca fui de darle mucha importancia a las noticias de personas o chicos, una beba en este caso, que aparecen en la tele necesitando un transplante o alguna operacion costosa. Siempre pensé en que la situacion sería una mierda, en la tristeza de esos padres desesperados y en alguna que otra oracion para que aparezca lo que necesiten, pero esta vez fue todo distinto. Me bastó un segundo de ver su rostro, su ojitos tiernos, llenos de ganas de vivir, esos ojos que no se ven muy amenudo en alguien con tan poco tiempo de vida, esos ojos de almas antiguas, porque para mi esa leona era un alma antigua, llena de sabiduría y luz, que con tan poco tiempo de vida nos enseñó o nos recordó muchas cosas que creiamos olvidadas. Desde ese día ayudé con su causa, desde lo menos importante que era donar dinero hasta donar mi tiempo, yendo a marchas, reuniones, compartiendo estados en facebook hasta el cansancio. Nunca me gustó decir ni contar que hice estas cosas, porque si lo hice fue de corazon y sin importarme mas nada solo ayudar, no para que digan "mira que bueno que es, como se preocupa, que humanitario", me vale madre. No quiero irme de tema. Todos deberiamos agradecer a nuestra leona y digo nuestra porque fuiste de todos querida Helenita, todos ayudamos, pensamos, rezamos por tu recuperación, y todos lloramos cuando nos enteramos de que tu paso por este mundo había terminado y nos habías devuelto algo que creí perdido en las personas, la bondad. Siempre que te nombré en casa fue así, MI LEONA y así va a ser siempre. Gracias leona mía por llenarme de vida. Perdón por no haber podido hacer mas.
19 ene 2015
Si tuviera...
...la barba mas larga, el pelo blanco, arrugas en mi cara y solo un recuerdo de este momento, me quisieras igual?. Si un dia aparezco frente a tu puerta, con un bolso en donde haya guardado toda mi vida y mis recuerdos y los pusiera en frente tuyo, me abririas la puerta?
Sonríamos juntos.
Unas papas fritas, una picada, unas cervezas, un partido de futbol y una buena charla. Es un buen plan, no te parece?
16 ene 2015
15 ene 2015
14 ene 2015
Ths
Agradecido estoy de que me regales tu tiempo. Basta con un almuerzo para que me sienta bien toda la semana. Sos un hermoso karma.
13 ene 2015
12 ene 2015
Tormental
Me gusta caminar cuando mi alma está oscura.
Me gusta ser normal pero me intriga la locura.
Me gusta recordar tu mirada con ternura.
Y ahora que no estás, me gusta que la vida sea tan dura. Tan solo una extraña criatura.
Perdido en la ciudad, soñando con sonar hasta en la luna.
Y alguna que otra vez me pongo triste. Y también lloro por vos, pero te lo perdiste.
Pensaba que ahora otras manos te desvisten. Soñé con un amor, pero ese amor no existe.
Creí que estando solo iba a encontrar alivio y me equivoqué, bueno, estoy perdiendo el equilibrio.
En soledad, dolor, congoja, mota y alcohol, que son las cosas que hacen falta para hacer esta canción. Doy gracias y alabanzas al señor, y a todos mis amigos por quererme como soy.
Estoy lleno de miedos, tengo frío y busco fuego.
Juguemos al amor pero no uses tu veneno, porque sos tan peligrosa y yo tan sensible.
Era un todoterreno y me quedé sin combustible.
No quise lastimarte ni que vos me lastimes, pero entre miles de civiles busco alguna que me mime. Oscuro como un cine, vine solo con dos fines: llorar en soledad, sin que nadie me mire.
Me quejo de la vida pero estoy mirando tele. Otros quieren comida y ni siquiera eso tienen.
Que injusto es este mundo, que feo son los trenes. De verte sin rumbo, qué feo es que no sueñes.
No pienso en el futuro porque es algo que me asusta.
Prefiero hacer canciones que es lo que más me gusta.
Y me verso no es perfecto, es natural.
Bienvenidos a mi cielo: Hoy alcohol y freestyle.
Dame unidad, paz, y respeto. Y yo te prometo mi alta fidelidad en estereo.
Quién viera lo que le hiciste a mi mente, y ahora me cuesta confiar en la gente.
Que pena, que no estuviste presente. Cuando puse en vos mi fe, pensé que eras diferente...
Pareciera que no entiendes...
Me gusta ser normal pero me intriga la locura.
Me gusta recordar tu mirada con ternura.
Y ahora que no estás, me gusta que la vida sea tan dura. Tan solo una extraña criatura.
Perdido en la ciudad, soñando con sonar hasta en la luna.
Y alguna que otra vez me pongo triste. Y también lloro por vos, pero te lo perdiste.
Pensaba que ahora otras manos te desvisten. Soñé con un amor, pero ese amor no existe.
Creí que estando solo iba a encontrar alivio y me equivoqué, bueno, estoy perdiendo el equilibrio.
En soledad, dolor, congoja, mota y alcohol, que son las cosas que hacen falta para hacer esta canción. Doy gracias y alabanzas al señor, y a todos mis amigos por quererme como soy.
Estoy lleno de miedos, tengo frío y busco fuego.
Juguemos al amor pero no uses tu veneno, porque sos tan peligrosa y yo tan sensible.
Era un todoterreno y me quedé sin combustible.
No quise lastimarte ni que vos me lastimes, pero entre miles de civiles busco alguna que me mime. Oscuro como un cine, vine solo con dos fines: llorar en soledad, sin que nadie me mire.
Me quejo de la vida pero estoy mirando tele. Otros quieren comida y ni siquiera eso tienen.
Que injusto es este mundo, que feo son los trenes. De verte sin rumbo, qué feo es que no sueñes.
No pienso en el futuro porque es algo que me asusta.
Prefiero hacer canciones que es lo que más me gusta.
Y me verso no es perfecto, es natural.
Bienvenidos a mi cielo: Hoy alcohol y freestyle.
Dame unidad, paz, y respeto. Y yo te prometo mi alta fidelidad en estereo.
Quién viera lo que le hiciste a mi mente, y ahora me cuesta confiar en la gente.
Que pena, que no estuviste presente. Cuando puse en vos mi fe, pensé que eras diferente...
Pareciera que no entiendes...
9 ene 2015
3 a.m. la hora donde los muertos renacen, se materializan. La hora donde nuestros mayores temores se hacen realidad. Y ahí estoy yo, despierto una vez mas a las tres de la mañana como si fueran las tres de la tarde. No tengo sueño, a penas respiro. Siento todo el cuerpo frio, veo todo mi cuerpo desde arriba. Ahí estoy yo, imaginandote dormir. Me voy, la tentacion es demasiada, me escapo, no quiero verte así. Lloro en silencio. Se volvió una costumbre.
8 ene 2015
Starz
Llegó cansado y se recostó sobre su cama en la oscuridad. Todavia podía saborear en su boca ese gusto a alcohol que habia tomado hace ya algunas horas. Permanecia quieto, muy quieto, estatico, inerte. Miraba las estrellas desde la ventana y pensaba cual de todas aquellas luces brillantes estaría mirando ella en ese momento. Se había vuelto una rutina eso de mirar las estrellas y pensar, aunque siempre espero alguna que sea fugaz pero nunca tuvo la suerte. Murió. Se encontraba en una casa llena de familiares, todos sus familiares, absolutamente todos, no faltaba ninguno, incluso hasta los muerto estaban. Ahí se encontró a ella, extrañado, lo recibio con un beso y un perro le ladraba para que jugara con el. Se miró al espejo y los años habian pasado, pero al fin todo se encontraba en su lugar y era feliz. Revivió. Se sintió sucio, quiso levantarse pero no le respondían las piernas. Alcanzó una botella de vodka barato, se la tomó mientras seguia mirando esa estrella, la misma que mira todas las noches desde su ventana, esa que parece que lo está cuidando a la lejanía. La mira y desea que se mueva, desea que sea fugaz para poder pedirle soñar una vez mas con ella.
6 ene 2015
Libertad
Tenemos libertad? O solamente creemos tenerla? Somos realmente dueño de nuestras acciones o solo somos el reflejo, la causalidad de las acciones de otros?. Que es lo que queremos? Queremos lo mismo? Sentimos lo mismo?. Muchas preguntas, una sola respuesta. SI
5 ene 2015
Llenar el alma
En otra vida fuí un gps seguramente, pero volvamoslo mas clasico, seguramente fui una brújula. Tambien creo que fuí un pulpo o un calamar gigante, algun bicho mitologico de mar con muchos brazos, que hacía muchas cosas al mismo tiempo. Pero con lo que mas me identifico sinceramente, fui un guerrero. Me llama mucho la atencion las espadas, guerras, aventuras, armaduras, estilo medieval si se quiere, aunque seguramente fui un samurai. fiel a si mismo y a su gente, a su honor. Ahora sueño con ser escritor, ese es mi sueño de este año. Sueño con ser uno o por lo menos empezar a transitar ese camino, para que quizás, algun dia y con suerte, pueda publicar mi libro, asi solo sea para regarselo a la gente. Eso me gustaría, regalarlo en la calle, regalarle mis palabras, mis pensamientos, mis aventuras. A las personas le gusta lo gratis y le gustan las cosas que le llenan el alma. Por que no hacer las dos cosas? Aunque a veces es tan dificil hacer las cosas que nos llenan el alma. Despues de todo, de eso se trata.
2 ene 2015
1 beso puede ser mucho, 20.000 pueden ser pocos. Las sensaciones, los sentimientos, los pensamientos, las recreaciones mentales de cualquier momento pueden ser letales, pero hermosas, nada mas hermoso que saber que el sentimiento es el mismo y no cambie, no se altera, no muta, se mantiene puro e intacto. Como dije, 1 beso puede ser mucho y 20.000 pueden ser pocos.
Tiempo. Para que?
365 días, 8760 horas, 525600 minutos, 31536000 segundos. Mucho tiempo? Poco tiempo?. Siempre vos.
2k15
Quiero desearles un 2015 lleno de alegrías y de proyectos cumplidos; repleto de lluvias de papelitos de colores, estrellas fugaces, risas incontenibles, canciones que los hagan llorar, refrescantes lluvias de verano, aromas de manjares que despierten el apetito, ruido de campanitas en sus cañas, guitarras que siempre estén afinadas, exámenes que se aprueben, jefes que no rompan las bolas, familias que no se peleen, vacaciones que no se terminen, calendarios llenos de fines de semana largos...En fin, que todo sea como ustedes quieran.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)







