Siempre creí que las historias de película nunca le pasaban a las personas, ni la común ni siquiera a las especiales, mucho menos a mí. Pero como suelo equivocarme, a mi si me pasó, me pasa bah.
Todo comenzó con un recital y una mirada. Lo importante que son las miradas en las personas y a veces le damos poca importancia. Pasaron año, buenos, no tan buenos, malo, muy malos, pero había algo que mas allá de donde se encontraba cada uno, ella en nueva york en el medio de central park o en lo alto de algún edificio y yo hundido en papeles y quilombo en microcentro, siempre había algo que nos hacia pensar en el otro. En realidad siempre lo hay. Tan fuerte es nuestro pensamiento que podemos saber como se siente el otro, podemos saber cuando le pasa algo, cuando no, cuando no está siendo sincero, cuando necesita un abrazo o una palabra dulce o solo una sonrisa. Esa conexión es de película y muchas veces me sorprendí a mi mismo. Tantas veces pensábamos en encontrarnos de casualidad en la calle que terminaba sucediendo, sinceramente fantástico.
Tuvimos tantas idas y vueltas que nos terminamos mareando y ahí fue donde empezamos a caer y muy rápido, ahí fue donde nos golpeamos duramente contra la realidad. Esa realidad que no le gustaba a ninguno de los dos pero la aceptábamos, quizás por conformismo, quizás por cobardía, quizás porque no quedaba otra o porque lo elegíamos así. Pero hubo un día, sinceramente fue glorioso, donde coincidimos, finalmente coincidimos y desde ese día decidimos dar el paso que necesitábamos, animarnos, saltar agarrados de la mano y caer, pero no caímos, sino que volamos.
Esa sensación de libertad que solo sentía cuando iba sobre mi tabla escuchando música o nadando sin parar hasta el cansancio la siento ahora todo el tiempo.
Toda mi vida me hicieron creer que uno cuando se enamora siente mariposas en el estomago, lo único que siento en el estomago es cuando tengo hambre, porque con ella yo siento tranquilidad, siento paz y eso es algo que jamás sentí.
20 oct 2016
19 oct 2016
Fantasía cumplida
A mi si se me cumplió la fantasía de todo trabajador. Ya sabes de que se trata o hace falta aclararlo?. Te doy una pista, no se trata de sexo casual con alguien de la oficina, ni se trata de un nuevo curro para tener mas plata a fin de mes. Quizás ya adivinaste. Exacto. Es eso.
Que se muera tu jefe.
Seguro miles de veces volviste a tu casa puteando porque te contestaba mal ,te trataba de inútil o ni siquiera te valoraba o bueno, cosas mucho peores. Volviste amargado, triste, re caliente y sobre todo pensando en las miles de cosas malas que querías que le pasaran, que su miembro se le caiga o que encuentre a su mujer con otro, que le choquen el auto, que la deje su nuevo novio, que le cague una paloma en ese pelo horrible que tiene y un sin fin de cosas de menor o mayor gravedad, hasta llegaste a imaginar su muerte, pero sabes que esa posibilidad es tan irreal y tanto mal no lo deseas, creo, que la descartas casi al instante. Entras a tu trabajo puteando, te vas de tu trabajo puteando mas, así de lunes a viernes si tenes suerte.
Y acá es donde empieza mi historia. Mi jefe fue como un padre, un mal padre, un padre de mierda queriendo formar a un hijo a costa de malos momentos, un hijo igual a el, pero que por su rebeldía. Si, resulta que toda la vida fui un rebelde y nunca lo supe. Aunque quizás si lo sea, no el típico rebelde, pero ese es otro tema.
Mi relación con mi Jefe/Padre nunca fue la mejor pero ahí estaba yo, ahí estoy yo, 10 años después. Vivo. Sobreviví y el no. Ese fin de semana no fue uno mas, realmente arruinó mi fin de semana.
Esta persona de mierda no le bastaba con morirse, para que se queden tranquilos, se murió como quiso haciendo lo que mas le gustaba, me cagó el fin de semana.
Se murió y yo incrédulo todavía, esperaba que apareciera el lunes con su típico humor de mierda y cara de culo, pero no, no apareció ni ese lunes, ni el siguiente, ni el siguiente. No apareció mas.
Me cagó el fin de semana.
Pensarán que soy algo frívolo o que el no me importaba, pero al contrario, como todo buen empleado siempre quiere tener a su jefe contento...bueno no, solo quería que no me rompiera las pelotas.
Que se muera tu jefe.
Seguro miles de veces volviste a tu casa puteando porque te contestaba mal ,te trataba de inútil o ni siquiera te valoraba o bueno, cosas mucho peores. Volviste amargado, triste, re caliente y sobre todo pensando en las miles de cosas malas que querías que le pasaran, que su miembro se le caiga o que encuentre a su mujer con otro, que le choquen el auto, que la deje su nuevo novio, que le cague una paloma en ese pelo horrible que tiene y un sin fin de cosas de menor o mayor gravedad, hasta llegaste a imaginar su muerte, pero sabes que esa posibilidad es tan irreal y tanto mal no lo deseas, creo, que la descartas casi al instante. Entras a tu trabajo puteando, te vas de tu trabajo puteando mas, así de lunes a viernes si tenes suerte.
Y acá es donde empieza mi historia. Mi jefe fue como un padre, un mal padre, un padre de mierda queriendo formar a un hijo a costa de malos momentos, un hijo igual a el, pero que por su rebeldía. Si, resulta que toda la vida fui un rebelde y nunca lo supe. Aunque quizás si lo sea, no el típico rebelde, pero ese es otro tema.
Mi relación con mi Jefe/Padre nunca fue la mejor pero ahí estaba yo, ahí estoy yo, 10 años después. Vivo. Sobreviví y el no. Ese fin de semana no fue uno mas, realmente arruinó mi fin de semana.
Esta persona de mierda no le bastaba con morirse, para que se queden tranquilos, se murió como quiso haciendo lo que mas le gustaba, me cagó el fin de semana.
Se murió y yo incrédulo todavía, esperaba que apareciera el lunes con su típico humor de mierda y cara de culo, pero no, no apareció ni ese lunes, ni el siguiente, ni el siguiente. No apareció mas.
Me cagó el fin de semana.
Pensarán que soy algo frívolo o que el no me importaba, pero al contrario, como todo buen empleado siempre quiere tener a su jefe contento...bueno no, solo quería que no me rompiera las pelotas.
6 oct 2016
Me encuentro recostado en la cama, me envuelvo en mis sabanas blancas. Veo como la habitación gira sin parar. Cierro los ojos para no marearme pero de nada sirve. Busco tu mano en la oscuridad mientras todo sigue girando. Te encuentro y te sostengo fuerte. Sentís mi presencia, te pegas a mi, me abrazas y respiras profundo. Estas durmiendo en plena calma y paz. Dormida te acaricio, huelo tu perfume, se mete dentro mío y siento mi pecho explotar de excitación, mi corazón palpitar sin piedad, mis ojos abiertos, enormes como el sol. Busco alguna señal de que estas sintiéndome y ahí está. Apareció. Una mano tuya agarra mi cara con fuerza, abris los ojos, me miras fijo, como si quisieras hipnotizarme. Me besas despacio, muy despacio en los labios. Susurras algo que no llego a oir, volves a dormirte con una sonrisa y yo también.
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