28 nov 2014

Medianoche

Siente el aire pesado, el mundo se enmudece y es la tan temida "calma que antecede al huracan". Masticar sus propios dientes, escuchar crujir todo su interior, sentir cada paso como si fuese el ultimo y la cabeza explotandole, sobrecargada de ideas. Tantas ideas, tantos pensamientos y ese sentimiento de que algunas vez hizo las cosas como corresponden, como se espera. Y ahi está parado, en esa oscura esquina con una cerveza en la mano, esperando, mirando el tiempo pasar. Pero esperando que?. Esperando que la vida le devuelva algo de todo lo que dió. Espera con ansias, temor, esperanza. Espera que le caiga una estrella del cielo, espera ver sus sueños cumplirse y que no sea demasiado tarde. Es culposo, duro consigo mismo. Eso lo descubrió una tarde sin importancia. Perdona pero no olvida. Sus heridas sanan, cicatrizan, pero ahí estan todavía. Las recuerda como si fueran heridas de guerra y en cierta forma así lo son. Cada una le costó malos ratos, cada una tiene un significado aunque diga que no. De repente todo se nubla, se vuelve oscuro y ahí sigue el, ya no aguanta estar parado, se sienta en el suelo, deja sus cosas a un lado. Abraza en el aire a lo que pude ser y no fué, abraza en el aire a su musa. Le agarra la mano, la sostiene un rato largo y la suelta. Aunque no quiera, aprendió a vivir sin ella.

No hay comentarios:

Publicar un comentario