5 ago 2015

Oxígeno

El fresco aire te golpeó la cara, te empujó hacia atrás y borró tus lágrimas. Caminabas con la cabeza a mil, el cuerpo a mil, el corazón a mil. Todo era pura revolución humana. Seguíste caminando sin pensar demasiado. Te estrellaste y te liberaste. Ese oxígeno que tanto necesitabas apareció. La primer bocanada de aire fue suprema. No sentías eso desde aquella vez en la que te escapaste y viviste por primera vez en años.

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