Lo que me enseño ese dia fue a jugar al ajedrez. Cada nombre de cada pieza, cada movimiento, cada jugada, defensiva, ofensiva, de distracción. Todo iba anotando en mi mente y siempre me dejaba volver un paso atras si me equivocaba y la segunda frase que me dijo fue "Hay que ver el tablero completamente, evaluar todas las posibles jugadas, evaluar los riesgos, las perdidas y ganancias". Estuvimos toda una semana jugando desde la mañana hasta la noche, solo nos deteniamos para ver su fantástica colección de monedas, tenia monedas de todo el mundo, de cada pais, me contaba su historia y como la había obtenido. Muchas de ellas me parecían irreales.
Seguimos jugando, practicando como le decía el y siempre me repetía las mismas frases antes de empezar y antes de terminar, hasta que llegó un dia en el que le gané. Realmente le gané y sin volver un paso atras. Le gané, le sonreí y me dio la mano y justo en ese momento me dijo "Te acordas bien las dos frases que siempre te digo? Bueno, ganaste porque no las recordaste, lo lograste porque no dejaste que ninguna frase te diga lo que tenias que hacer, hiciste lo que quisiste, sentiste y está perfecto. Viviste y volviste real tu sueño y contra eso no puede nadie, ni la suerte o dios siquiera".
Años después de nuestro ultimo juego me llega un paquete a mi casa con dos fichas de ajedrez de madera. Ahí entendi que el juego con el ya habia terminado.
Años después de nuestro ultimo juego me llega un paquete a mi casa con dos fichas de ajedrez de madera. Ahí entendi que el juego con el ya habia terminado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario