De repente llega un tren vacío, no podía creer mi suerte. Nada podía salir mal creía. Y eso fue lo que hice mal, creer que nada podía salir mal. De hecho salió todo mal a partir de ese momento y les explicaré porque.
Subo al tren, me siento, recuerden que mis auriculares anulaban todo ruido. En eso veo algo extraño, veo subir 2 gendarmes, y veo que sus labios se mueven, pero los ignoro, sigo mirando por la ventana pretendiendo no existir. Se pararon a mi lado y ahí no quedo otra que volver a la realidad. "acompáñenos", a lo que respondo "que pasó? algún problema?" y ahí, justo en ese momento el tono de uno de ellos cambió radicalmente "bajate del tren no te hagas el gracioso, ahora nos vas a explicar porque estas golpeando el tren". Mi cara de desconcierto fue tan grande que hasta ellos se miraron extrañados. No sabia que sentir, si miedo, bronca, incertidumbre eso seguro que si.
Mientras me bajaban me decían cosas que no logro recordar porque mi mente se apagó, solo quería irme. Solo pensaba en llegar a rendir mi final.
Revisaron mi mochila, la billetera y me preguntaron a donde iba. Me desearon buena suerte y me largaron, a todo esto pasaron solamente 10 minutos, aunque para mi fueron horas.
Revisaron mi mochila, la billetera y me preguntaron a donde iba. Me desearon buena suerte y me largaron, a todo esto pasaron solamente 10 minutos, aunque para mi fueron horas.
Subo al siguiente tren, obviamente lleno, por una de esas cosas del universo, me queda un asiento y procedo al ritual de siempre, mirar que no haya nadie con chicos ni gente mayor para luego después sentarme, saque mi resumen nuevamente y cuando me disponía a repasar, aunque realmente no se porque siempre hago lo mismo, creo que es para sacarme los nervios porque nunca termino leyendo nada del resumen, una chica que se llamaba Olga y le gustaba la historia me empieza a hablar de tatuajes, de que se había querido suicidar 3 veces pero nunca lo logró estaba claro, que se había separado 4 veces y ahora estaba intentándolo de nuevo con su novio, aunque prefería estar sola me dijo que lo necesitaba y por eso volvía. En ese momento no podía importarme menos su calvario personal que me limité solo a mirarla y a responderle monosílabos. Estuvo hablando media hora hasta que en un momento me dice "nunca me anime a tatuarme los brazos" y lo siguiente que le respondí juro que fue en piloto automático y sin pensarlo, "no te animas a tatuarte los brazos, pero para cortarte las venas 3 veces no tuviste problema alguno". Silencio incomodo, mirada fija. Llega el tren a la siguiente estación, se levanta y desaparece. Me sentí pésimo el resto del viaje pensando en que podría haber dicho otra cosa o seguir con mi mirada de poca importancia y mis respuestas cortas, Quizás ella solo necesitaba hablar con alguien y vio en mi alguien con quien charlar un rato y escapar de su infierno unos minutos.
Llega el tren a la ultima estación, me dispongo a bajar, pero todos sabemos bien que nadie espera a que nadie baje de ningún tren, subte o colectivo. Una mezcla de masa humana de muchos colores, sudorosa, cansada y de mal humor se agolpaba del otro lado del vidrio solo para conseguir el tan preciado asiento. Somos animales después de todo y esto lo confirmaba.
La mezcla de culpa, calentura, mal estar y odio por el mundo entero hizo que me pegue a la puerta y salir revoleando manos y puteadas al aire esperando y rogando que alguna mano alcanzara a algún hombre y pueda descargar mi furia en el pero no tuve suerte.
La mezcla de culpa, calentura, mal estar y odio por el mundo entero hizo que me pegue a la puerta y salir revoleando manos y puteadas al aire esperando y rogando que alguna mano alcanzara a algún hombre y pueda descargar mi furia en el pero no tuve suerte.
Con mi música extremadamente fuerte llegué a la facultad, subo las escaleras preparándome mentalmente para rendir, entro al aula con una mezcla de nervios y enojo, levanto la mirada y en la puerta había un cartel que decía "POR AUSENCIA DEL PROFESOR, EL FINAL SE PASARÁ PARA LA SEMANA QUE VIENE".
Ahora me encuentro sentado en la puerta de la facultad esperando encontrar a alguien conocido ya que perdí mi billetera y no tengo plata para volver a casa.
Ahora me encuentro sentado en la puerta de la facultad esperando encontrar a alguien conocido ya que perdí mi billetera y no tengo plata para volver a casa.
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