27 mar 2015
Ella lo esperó en el andén como siempre, como casi todas las tardes, se encontraron, se abrazaron y emprendieron el viaje de vuelta. Charlas infinitas tuvieron, de esas largas que son interminables, pero lejos de ser aburridas. Tambien algunas bastante cortas. Obvias. Inpensadas. Extrañas. Sueños. Anhelos. Viajes. Sexo. Podían hablar de cualquier cosa sin avergonzarse, era como hablar con uno mismo. Cuando empezaban esas charlas nadie les prestaba atención, ellos tenían su lugar en el mundo, era ese, limitado, pero de ellos. Los conocí una tarde, en una esquina, llovía, se estaban abrazando, para variar, me llamó la atencion que no se soltaban, como en esas despedidas que uno no quiere que sean despedidas. Lo volví a ver en uno de esos viajes y por querer prestar atencion a lo que decían terminé bajandome tres estaciones mas tarde. No los volví a ver, ni juntos ni separados. Desde aca les deseo bom voyage.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario