11 mar 2015
Invisible o indiferente
Lo veo llegar caminando, lo observo desde mi ventana, entra a su casa, prende las luces, sus perros lo saludan. Lo veo salir a su parque, sentarse en su banco, prender su cigarrillo y escribir. Pasan diez minutos escribiendo y tira su cuaderno bien lejos, no quiere verlo, algo o alguien lo ofuscó. Consiguieron agotarlo, recordar viejas tristezas y transitar nuevos sentimientos. Se lo ve agotado, perdido. Sabe lo que tiene que hacer pero no lo hace, no le sale, no transmite seguridad como antes, no se ve en el reflejado a aquel hombre seguro de si mismo, el que siempre tenia la palabra justo, el acto justo, el que encontraba el momento justo siempre, casi como de casualidad.Se tira sobre el cesped mirando el cielo, con la expresion en su rostro como de quien no resiste el peso del mundo sobre si mismo, no aguanta mas y no sabe remediar su situación. Escribe para sentirse mejor pero sus ideas quieren salir todas al mismo tiempo y sus historias se mezclan, se entrelazan, como si fueran una sola. Se aturde. Sus sueños se vuelven aun mas confusos que su realidad, se vuelven insoportables, ya no le agrada soñar, sus pesadillas terminaron convirtiendose mejor que sus sueños. Recuerda los días que soñaba con un vestido cuadrille, con una mujer de espaldas, con aroma a jazmin. Tambien recuerda esos sueños con su abuela y su padre bajo aquel arbol enorme, largas charlas con su hermano caminando por aquella calle solitaria llenar de arboles, donde en verano no dejan pasar la luz del sol y donde en otoño, especialmente los dias nublados, el paisaje es hermoso. Busca recuerdos en su memoria, busca esas sensaciones unicas que le llenaron el alma de vida. Me quedé dormida. El ya no está. No lo volví a ver nunca mas. O quizás nunca existió.
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