No quiero una casa grande, un auto lujoso, grandes montañas de dinero, una familia perfecta, ni nada parecido. No quiero una cama enorme donde me pierda todas más noches, ni ropa de marca, ni bebidas impronunciables. No quiero una biblioteca llena de libros que jamás leeré, no quiero plantas que jamás cuidaré ni electrodomésticos que jamás usaré. No quiero que mi vista se llene de cosas inútiles, ni que mis oídos se llenen de ruido, ni conversaciones superficiales.
Sólo quiero caminar bajo la lluvia, mojarme, empaparme. Mirar vidrieras y llenar el vacío de esa escena con esa música especial que recordamos. Si, esa que solíamos escuchar juntos cuando mirábamos por la ventana, mientras vos anotabas cosas en tu libreta roja, esa que usabas para jugar a ser escritora un rato por las mañanas mientras yo preparaba el desayuno para ambos y miraba la lluvia. Esa que caía para ambos como cae ahora.
10 ene 2016
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