Una tarde fui feliz para siempre, en aquella entrada de esa casa, cerca de nuestra casa. Ese almuerzo marcó algo en nosotros y nunca más iba a cambiarse. después de ese primer beso, volví con la típica cara de tonto, no muy distinta a la que tengo siempre, repasando lo que había pasado. Volví feliz. Pasaban los días y seguía feliz, no era un sueño, aunque no podía creer que haya sido real. Diez años esperé ese momento, siempre me pregunte como serían esos labios, esa lengua, esa saliva, ese aliento. Diez años imaginando, soñando como sería ese momento. Ni en los mejores sueños pude haberme imaginado que ese primer beso iba a ser así.
El segundo beso fue aún mejor, pudimos disfrutarlo, sentirlo, aunque apurado, valió la pena. Como todo con vos.
Es la primera vez que no quiero escribirlo, que quiero sentirlo una y otra vez en mi. No quiero contarlo, quiero que sea mío para siempre ese momento, nuestro. Y preferiría contártelo a vos, mirándote a los ojos.
1 ene 2016
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